Día 8: Akureyri
Tras los días volcánicos del norte, hoy disfrutarás de un ritmo más tranquilo recorriendo la península de Tröllaskagi, conocida por su belleza montañosa y sus pueblos marineros. La carretera costera serpentea entre fiordos y acantilados, ofreciendo vistas continuas del mar del norte.
A poca distancia de Akureyri, podrás detenerte en el puerto de Dalvík, uno de los mejores lugares del país para realizar un avistamiento de ballenas (excursión opcional). Las embarcaciones recorren las tranquilas aguas del fiordo Eyjafjörður, donde es frecuente ver ballenas jorobadas, delfines y marsopas en su entorno natural. Es una experiencia emocionante y respetuosa con la vida marina, ideal para quienes desean observar la grandeza del océano en silencio.
Continúa hacia Siglufjörður, un encantador pueblo con historia pesquera que vivió su auge durante la era del arenque. Su Museo del Arenque es uno de los más interesantes del país y muestra cómo era la vida de los pescadores islandeses hace un siglo. Pasear por su puerto, rodeado de montañas escarpadas, transmite la esencia del norte auténtico.
Más adelante, en Hofsós, te espera una de las piscinas termales más bonitas de Islandia, con vistas infinitas sobre el fiordo. Sumergirse en sus aguas calientes mientras el mar y las montañas se funden en el horizonte es una experiencia sencilla pero inolvidable.
Durante el camino, pasarás junto a granjas donde pastan caballos islandeses de pura raza, símbolo del país y parte inseparable de su cultura rural. El contraste entre el verde de los prados, el azul del mar y la luz del norte convierte este tramo en uno de los más fotogénicos del viaje. Noche en Akureyri.
Hotel: Hotel Kea by Keahotels (4*) o Icelandair Hotel Akureyri (4*)