Islandia en profundidad

Ruta circular por Islandia con volcanes, glaciares y los inexplorados fiordos del oeste

Islandia en profundidad

Ruta circular por Islandia con volcanes, glaciares y los inexplorados fiordos del oeste

Dos semanas para recorrer Islandia con tiempo y calma, descubriendo sus paisajes más asombrosos: volcanes, glaciares, cascadas, fiordos y pueblos marineros que conservan la esencia del norte. Este itinerario da la vuelta completa a la isla, incluyendo los remotos fiordos del oeste, una de las regiones más salvajes e inexploradas del país. A lo largo de la ruta vivirás la fuerza de la naturaleza islandesa en todas sus formas: el rugido de las cataratas, el silencio de los campos de lava, la quietud de los lagos y el brillo del hielo bajo la luz del verano. Con alojamientos seleccionados y trayectos equilibrados, este viaje te permitirá descubrir Islandia con profundidad, sin prisas y con el tiempo necesario para sentir su ritmo.

    Países: Islandia

    Duración: 15 días / 14 noches

    Época del año: de mayo a octubre

    Viaja en: coche

desde 2650€

o llámanos al 93 492 06 02

Itinerario

Reflejo nocturno de Reikiavik sobre el agua con luces urbanas, Islandia

Día 1: Llegada a Reykjavik

Llegada al aeropuerto de Keflavik, donde recogerás el coche de alquiler para iniciar tu viaje por Islandia. Conduce hasta Reykjavik, la capital más septentrional del mundo, una ciudad luminosa y acogedora que combina el carácter moderno del norte con la calma de un puerto pequeño.

Su centro histórico está lleno de casas de colores, cafés y pequeñas tiendas que invitan a pasear sin prisa. Entre los lugares más destacados se encuentran la iglesia Hallgrímskirkja, el Auditorio Harpa y el estanque Tjörnin, donde los reflejos del cielo cambian a cada hora del día. En verano, la luz permanece hasta la medianoche y tiñe la ciudad de tonos dorados, creando una atmósfera que parece suspendida en el tiempo.

Aprovecha la tarde para cenar en alguno de los restaurantes recomendados, donde podrás probar el pescado fresco del día o el tradicional cordero islandés acompañado de ingredientes locales. Será el primer contacto con la gastronomía sencilla y cuidada del país. Noche en Reykjavik.

Hotel: Alda Hotel Reykjavik (4*) o Sand Hotel by Kea Hotels (4*)

Día 2: Reykjavik – Hella

Dedica la mañana a seguir descubriendo Reykjavik, una ciudad que combina modernidad y tradición en un entorno natural único. Puedes recorrer el puerto antiguo, donde los barcos de pesca conviven con cafés y galerías de arte, o acercarte a Perlan, el edificio de cúpula acristalada en una colina desde la que se obtienen algunas de las mejores vistas de la ciudad y la bahía. Entre los lugares imprescindibles están la iglesia Hallgrímskirkja, cuya torre domina el horizonte, y el Auditorio Harpa, con su fachada de cristal inspirada en las formas de los basaltos islandeses. Pasear por las calles del centro, entre murales de arte urbano y pequeñas tiendas de diseño nórdico, es una forma perfecta de despedirse del ambiente urbano antes de adentrarte en la naturaleza.

Por la tarde, conduce hacia el sur por carreteras tranquilas hasta Hella, un pueblo rodeado de llanuras verdes y montañas lejanas. Si el tiempo lo permite, puedes desviarte a la pequeña aldea costera de Stokkseyri para cenar en el restaurante Fjorubordid, famoso por su langosta local servida junto al mar. Noche en Hella.

Hotel: Rangá Luxury Resort (4* sup)

Géiser Strokkur en erupción con columna de agua vertical, Islandia

Día 3: Círculo Dorado

Hoy recorrerás el famoso Círculo Dorado, una de las rutas más completas de Islandia, donde la naturaleza se muestra en todo su poder. La primera parada es el Parque Nacional de Þingvellir, un lugar único en el mundo donde puedes caminar por el valle que separa las placas euroasiática y norteamericana. Entre los acantilados cubiertos de musgo fluye un agua transparente que refleja el cielo como un espejo. Continúa hacia el valle de Haukadalur, hogar del legendario Geysir y del activo Strokkur, que lanza una columna de agua hirviendo cada pocos minutos. El sonido del géiser al estallar, el vapor y el olor mineral del azufre crean una escena hipnótica que parece condensar la energía del interior de la Tierra.

Termina el día en la impresionante cascada Gullfoss, donde el río Hvítá se precipita en una garganta profunda entre paredes de basalto. Cuando el sol atraviesa la niebla, aparecen destellos dorados que dan nombre a este lugar. Regreso a tu alojamiento en Hella y tiempo libre para descansar o disfrutar del entorno. Noche en Hella.

Hotel: Rangá Luxury Resort (4* sup)

Día 4: Hella – Vik i Myrdal

La carretera hacia el sur te llevará por algunos de los paisajes más emblemáticos de Islandia. A medida que avanzas, las montañas se abren hacia amplias llanuras donde pastan caballos islandeses y los glaciares comienzan a aparecer en el horizonte.

Haz tu primera parada en Seljalandsfoss, una cascada estrecha y elegante que cae desde una pared cubierta de musgo. El sendero que pasa por detrás del agua permite verla desde dentro, envuelto por el rugido del salto y el brillo de las gotas suspendidas en el aire. Un poco más adelante se encuentra la poderosa Skógafoss, una cortina de agua que cae desde sesenta metros de altura en un estruendo constante. Si subes por la escalinata lateral, obtendrás una vista impresionante del valle y el curso del río Skóga. A escasa distancia, un breve camino conduce a Kvernufoss, una cascada escondida entre acantilados a la que se llega tras una caminata corta y silenciosa: un rincón menos conocido, rodeado de vegetación y roca oscura.

Antes de llegar a Vík i Mýrdal, detente en el faro de Dyrhólaey, un promontorio natural desde el que se domina la costa sur. Desde allí se contempla la playa de Reynisfjara, donde las olas rompen con fuerza sobre las columnas de basalto y el aire se llena del sonido del mar y del viento. Noche en Vík i Mýrdal.

Hotel: Hotel Kria (3*sup)

Día 5: Vik i Myrdal – Höfn

Hoy continuarás hacia el este por la carretera que bordea la costa sur, una de las más bellas de Islandia. A medida que avanzas, el paisaje cambia: los acantilados dan paso a vastas llanuras de arena negra y, al fondo, los glaciares comienzan a dominar el horizonte. Poco después de dejar Vík, atravesarás el inmenso campo de lava de Eldhraun, formado tras una de las mayores erupciones de la historia islandesa en el siglo XVIII. Su superficie cubierta de musgo crea un paisaje ondulante y silencioso, de tonos verdes y grises que cambian con la luz. Más adelante llegarás al Parque Nacional de Vatnajökull, donde el hielo y la roca conviven en equilibrio. En Skaftafell, una de sus zonas más accesibles, puedes realizar una caminata hasta la cascada Svartifoss, rodeada por columnas de basalto negro que parecen un órgano natural.

Siguiendo hacia el este, encontrarás la laguna glaciar Fjallsárlón, un lugar tranquilo donde los icebergs flotan lentamente sobre el agua. Unos kilómetros más adelante se abre la impresionante Jökulsárlón, donde enormes bloques de hielo azul se desprenden del glaciar y navegan hacia el océano. Frente a ella, la Playa de los Diamantes brilla con fragmentos de hielo pulidos por las olas, que resplandecen como cristal sobre la arena negra. La jornada termina en Höfn, un pequeño pueblo pesquero con vistas al glaciar Vatnajökull y un ambiente sereno. Es conocido por su especialidad gastronómica: la langosta islandesa, que podrás saborear en alguno de sus restaurantes junto al puerto. Noche en Höfn.

Hotel: Fosshotel Glacier Lagoon (4*) o Hali Country Hotel (Hotel rural, 3*)

Día 6: Höfn – Egilsstadir

Hoy abandonarás los paisajes glaciales para adentrarte en la región de los fiordos del este, una de las zonas más tranquilas y menos exploradas de Islandia. La carretera serpentea entre montañas que descienden suavemente hacia el mar, atravesando valles verdes, acantilados y pueblos de pescadores donde el tiempo parece haberse detenido.

Haz una primera parada en Djúpivogur, un puerto pintoresco con casas de madera y una animada vida local en verano. Desde aquí puedes realizar una excursión opcional en barco a la isla de Papey, donde anidan miles de frailecillos y otras aves marinas durante los meses más cálidos. Más adelante, la carretera bordea el fiordo de Berufjörður, un tramo espectacular donde el mar y la montaña se funden en un paisaje sereno. Es uno de esos lugares que invitan a detenerse y contemplar el reflejo del cielo sobre el agua.

Por la tarde llegarás a Egilsstaðir, el corazón del este islandés, situado junto al lago Urriðavatn. Aquí podrás relajarte en las Vök Baths, unas piscinas termales flotantes sobre el agua, ideales para descansar tras el trayecto. Noche en Egilsstaðir.

Hotel: Icelandair Hotel Herad (4*)

Colinas y lago en paisaje otoñal del Parque Nacional Thingvellir, Islandia

Día 7: Egilsstadir – Akureyri

Hoy emprenderás una de las etapas más espectaculares del viaje, atravesando el norte volcánico de Islandia. Los paisajes cambian constantemente: montañas desnudas, extensos campos de lava y fumarolas que revelan la energía que se esconde bajo la superficie. Antes de llegar a la región de Mývatn, puedes desviarte para visitar la poderosa cascada Dettifoss, una de las más caudalosas de Europa, o el cañón de Ásbyrgi, una formación en forma de herradura cubierta de abedules. Ambos lugares ofrecen una visión diferente de la fuerza y la calma del norte.

De regreso a la carretera principal, te adentrarás en la zona de Mývatn, un territorio dominado por la actividad geotérmica. Aquí podrás explorar el paso de Námaskarð, con sus lodos burbujeantes y fumarolas humeantes; los seudocráteres de Skútustaðagígar; y las formaciones de lava de Dimmuborgir, un laberinto de piedra negra moldeada por antiguas erupciones.

Muy cerca se extiende la caldera de Krafla, un paisaje reciente de cráteres, coladas y fumarolas que muestra el pulso más activo del norte islandés. A continuación, el cráter Hverfjall ofrece una caminata corta con vistas impresionantes del lago y de las montañas que lo rodean. Y para cerrar la jornada, nada mejor que un baño en los baños naturales de Mývatn, donde el vapor y el aire frío se mezclan en una atmósfera de calma total. De camino a Akureyri, haz una última parada en la elegante cascada Goðafoss, la “cascada de los dioses”, antes de llegar a la ciudad. Noche en Akureyri.

Hotel: Hotel Kea by Keahotels (4*) o Icelandair Hotel Akureyri (4*)

Zona geotérmica de Námaskarð con fumarolas y suelo mineral, Islandia

Día 8: Akureyri

Tras los días volcánicos del norte, hoy disfrutarás de un ritmo más tranquilo recorriendo la península de Tröllaskagi, conocida por su belleza montañosa y sus pueblos marineros. La carretera costera serpentea entre fiordos y acantilados, ofreciendo vistas continuas del mar del norte.

A poca distancia de Akureyri, podrás detenerte en el puerto de Dalvík, uno de los mejores lugares del país para realizar un avistamiento de ballenas (excursión opcional). Las embarcaciones recorren las tranquilas aguas del fiordo Eyjafjörður, donde es frecuente ver ballenas jorobadas, delfines y marsopas en su entorno natural. Es una experiencia emocionante y respetuosa con la vida marina, ideal para quienes desean observar la grandeza del océano en silencio.

Continúa hacia Siglufjörður, un encantador pueblo con historia pesquera que vivió su auge durante la era del arenque. Su Museo del Arenque es uno de los más interesantes del país y muestra cómo era la vida de los pescadores islandeses hace un siglo. Pasear por su puerto, rodeado de montañas escarpadas, transmite la esencia del norte auténtico.

Más adelante, en Hofsós, te espera una de las piscinas termales más bonitas de Islandia, con vistas infinitas sobre el fiordo. Sumergirse en sus aguas calientes mientras el mar y las montañas se funden en el horizonte es una experiencia sencilla pero inolvidable.

Durante el camino, pasarás junto a granjas donde pastan caballos islandeses de pura raza, símbolo del país y parte inseparable de su cultura rural. El contraste entre el verde de los prados, el azul del mar y la luz del norte convierte este tramo en uno de los más fotogénicos del viaje. Noche en Akureyri.

Hotel: Hotel Kea by Keahotels (4*) o Icelandair Hotel Akureyri (4*)

Iglesia de césped Laufráskirka y casas tradicionales en Nordurland, Islandia

Día 9: Akureyri – Fiordos del oeste

Hoy dejarás atrás la animada Akureyri para adentrarte en una de las regiones más remotas y salvajes del país: los Fiordos del Oeste (Vestfirðir). Esta zona, aislada durante gran parte del año, es un territorio de montañas abruptas, fiordos profundos y carreteras que serpentean junto al mar, donde el silencio es tan absoluto que parece parte del paisaje.

La ruta te llevará primero hacia Hólmavík, un pequeño pueblo costero conocido por su museo dedicado a la historia y las leyendas de la brujería islandesa. Desde aquí, el camino continúa por tramos escénicos entre montañas y bahías, hasta llegar a la cascada Dynjandi, una de las más impresionantes del país. Su caída en forma de abanico se extiende a lo largo de cien metros y se escucha desde lejos, como un rumor constante entre las rocas y el viento.

Si dispones de tiempo y el estado de la carretera lo permite, puedes continuar hasta el extremo más occidental de Islandia: los acantilados de Látrabjarg, de más de 400 metros de altura, hogar estacional de miles de frailecillos y otras aves marinas. El trayecto es largo, pero la recompensa, inmensa: vistas infinitas sobre el Atlántico y la sensación de estar en el borde mismo de Europa.

La jornada termina en Ísafjörður, la “capital” de los Fiordos del Oeste, un enclave marinero rodeado de montañas que se reflejan en el agua calma del fiordo. Pasear por sus calles tranquilas al atardecer, entre casas de madera y barcos en el puerto, resume la serenidad del oeste islandés. Noche en Ísafjörður.

Hotel: Hotel Isafjördur (3*) o Fosshotel Westfjords (3*)

Día 10: Fiordos del oeste

Dedica el día a descubrir con calma los alrededores de Ísafjörður, un enclave que conserva la esencia del antiguo Islandia marítimo. Aquí la vida transcurre al ritmo de las mareas y del clima, entre montañas que se precipitan al mar y un silencio interrumpido solo por el graznido de las aves.

Puedes comenzar la jornada explorando el propio pueblo, con sus casas de madera restauradas del siglo XVIII y sus cafés con vistas al fiordo. Muy cerca, en la localidad de Bolungarvík, se encuentra el Museo Marítimo Ósvör, una reconstrucción de una antigua estación pesquera que muestra cómo vivían los marineros islandeses en los tiempos en que el bacalao y el arenque eran el motor de la región.

Otra opción encantadora es conducir hasta el pequeño pueblo pesquero de Suðureyri, al final de un fiordo estrecho y rodeado de montañas. Su atmósfera tranquila y su comunidad sostenible son un ejemplo de cómo la tradición y la modernidad conviven en este rincón remoto del país.

Te recomendamos una excursión en barco a la isla de Vigur, una joya natural habitada por una sola familia que vive en armonía con miles de aves marinas. Durante el verano, los frailecillos, eiders y gaviotas dominan el paisaje, y las vistas hacia los fiordos son inolvidables.

Al caer la tarde, regresa a Ísafjörður para disfrutar de una cena local a base de pescado fresco o cordero, en alguno de sus pequeños restaurantes con encanto. La quietud del puerto iluminado por la luz del norte será el cierre perfecto para este día entre fiordos. Noche en Ísafjörður.

Hotel: Hotel Isafjördur (3*) o Fosshotel Westfjords (3*)

Kirkjufell y cascada Kirkjufellsfoss con cielo despejado, península de Snæfellsnes, Islandia

Día 11: Fiordos del oeste – Península Snæfellsnes

Hoy continuarás tu recorrido hacia el sur, dejando atrás la calma de los Fiordos del Oeste para entrar en la región de Snæfellsnes, conocida como “Islandia en miniatura” por concentrar en pocos kilómetros la esencia del país: glaciares, acantilados, playas negras y aldeas marineras.

La carretera serpentea por fiordos y montañas hasta llegar a la costa sur del oeste islandés. Si lo deseas, puedes detenerte en Flókalundur, donde un pequeño balneario natural junto al mar ofrece una pausa ideal para estirar las piernas y disfrutar de las vistas antes de continuar. El contraste entre el agua caliente de la fuente y el aire salino del Atlántico resume bien el espíritu islandés: naturaleza viva y hospitalaria a la vez.

Más adelante, la carretera atraviesa paisajes de roca volcánica y praderas que descienden suavemente hacia el mar, hasta alcanzar la península de Snæfellsnes, dominada por el imponente glaciar Snæfellsjökull, cubierto de hielo incluso en verano. En el camino podrás visitar pueblos como Stykkishólmur, con sus casas de colores y su puerto lleno de vida, o Grundarfjörður, dominado por la silueta perfecta del monte Kirkjufell, una de las montañas más fotografiadas de Islandia. En la costa sur de la península, la playa de Ytri Tunga es conocida por su colonia de focas, que suelen descansar sobre las rocas cuando la marea baja: un alto sencillo y muy fotogénico.

Termina el día en la costa sur de la península, donde los acantilados de Arnarstapi y las playas de guijarros oscuros de Djúpalónssandur revelan la fuerza del océano. Dormir al pie del glaciar es sentir el equilibrio entre fuego, hielo y mar que define esta tierra. Noche en Península de Snæfellsnes.

Hotel: Hotel Búdir (4*) o Arnarstapi Hotel (4*)

Día 12: Península Snæfellsnes – Hvalfjörður

Hoy dejarás atrás los paisajes volcánicos de Snæfellsnes para dirigirte hacia el este, siguiendo la costa que bordea los fiordos del oeste islandés. El viaje te llevará a través de colinas suaves, praderas y pequeños pueblos rurales, hasta alcanzar una de las zonas más verdes del país: la región de Borgarfjörður.

Haz una parada en las aguas termales de Deildartunguhver, el manantial más caudaloso de Europa, donde el vapor se eleva entre la roca y el musgo creando un ambiente casi irreal. Muy cerca se encuentran las cascadas Hraunfossar y Barnafoss, donde el agua brota directamente desde un antiguo campo de lava y forma decenas de hilos cristalinos que descienden entre el basalto. Continúa tu ruta hacia el Fiordo de las Ballenas (Hvalfjörður), un lugar tranquilo rodeado de montañas y vegetación. Aquí podrás descansar en el Hotel Glymur, un alojamiento boutique con vistas panorámicas al fiordo y un ambiente cálido e íntimo.

Por la tarde, si el tiempo lo permite, podrás disfrutar de un baño relajante en su spa exterior o dar un paseo por la orilla del fiordo, donde el silencio solo se interrumpe por el sonido del agua. Es un escenario perfecto para cerrar las etapas de carretera y dejar que la calma del oeste islandés te envuelva. Noche en Hvalfjörður.

Hotel: Glymur (4*). Habitación doble executive con vistas a la montaña.

Campos de lupinos morados con iglesia Hallgrímskirkja al fondo, Reikiavik, Islandia

Día 13: Hvalfjörður – Reykjavik

Tras el desayuno, emprende el último tramo de carretera hacia la capital islandesa, dejando atrás la calma del fiordo y los paisajes rurales del oeste. La carretera bordea la costa del Fiordo de las Ballenas, donde el mar y las montañas se reflejan bajo la luz cambiante del norte, y poco a poco se abre paso hacia el entorno urbano de Reykjavik.

Antes de llegar a la ciudad, puedes realizar una parada en el pequeño pueblo histórico de Reykholt, vinculado al escritor medieval Snorri Sturluson, o visitar nuevamente los manantiales de Deildartunguhver si no lo hiciste el día anterior. Estas últimas imágenes del interior islandés —vapor, roca y agua— resumen bien la energía viva de la isla.

A tu llegada a Reykjavik, disfruta del contraste entre naturaleza y ciudad: sus calles llenas de color, boutiques de diseño, cafés y galerías que reflejan el espíritu creativo de la capital. Si lo deseas, puedes dar un paseo por el puerto viejo, visitar el Auditorio Harpa o disfrutar de una cena en uno de los restaurantes recomendados, perfectos para despedirte del viaje con sabor local. Por la noche, la luz del verano aún ilumina el horizonte, recordándote las dos semanas de paisajes, silencio y descubrimientos que habrás vivido. Noche en Reykjavik.

Hotel: Alda Hotel Reykjavik (4*) o Sand Hotel by Kea Hotels (4*)

Día 14: Reykjavik y Laguna Azul

Después de tantos días de paisajes, fiordos y carreteras abiertas, hoy llega el momento de descansar y disfrutar de la calma. Dedica la jornada a la famosa Laguna Azul (Blue Lagoon), uno de los lugares más emblemáticos de Islandia y el punto final perfecto para tu recorrido.

Situada entre campos de lava negra y montañas de tonos ocres, la Laguna Azul es un spa natural de aguas geotermales que emergen a unos 38–40 °C. Su color azul lechoso contrasta con la roca volcánica y el vapor que se eleva lentamente sobre el agua, creando un paisaje de serenidad hipnótica. Sumérgete en sus piscinas termales y deja que el cuerpo se relaje mientras la mente repasa las imágenes del viaje. Puedes disfrutar de un masaje o un tratamiento de sílice, tomar una bebida en el bar interior o simplemente flotar en silencio, rodeado por el calor y el aire salino del Atlántico.

Para una experiencia completa, te recomendamos una comida o cena en el restaurante Lava, excavado directamente en la roca volcánica y con vistas a la laguna. La cocina combina productos locales con una presentación contemporánea que refleja la esencia del país: pura, natural y luminosa. Al caer la tarde, el vapor se tiñe de tonos dorados, y el sol bajo del norte proyecta una luz suave sobre las aguas. Es el final ideal para un viaje vivido con calma y profundidad. Noche en la zona de la Laguna Azul o Reykjavik.

Hotel: Alda Hotel Reykjavik (4*) o Sand Hotel by Kea Hotels (4*)

Día 15: Regreso

Disfruta de tus últimas horas en Islandia antes del vuelo de regreso. Si el horario lo permite, aprovecha la mañana para dar un último paseo por el puerto antiguo de Reykjavik, donde los barcos de pesca conviven con cafés modernos y galerías de arte local. El aire fresco del Atlántico y el reflejo cambiante de la luz te recordarán el carácter siempre vivo de esta isla.

De camino al aeropuerto de Keflavik, la carretera atraviesa nuevamente los campos de lava del suroeste, el mismo paisaje que te dio la bienvenida al inicio del viaje. Ahora, sin embargo, cada roca y cada curva evocan las imágenes de todo lo vivido: los géiseres y glaciares, los fiordos silenciosos, los pueblos marineros y el sonido constante del viento. Islandia se despide sin palabras, con la misma calma que la define. Un país que se recorre con los ojos, pero sobre todo se siente: en el aire, en la luz y en el silencio.

Incluye

  • 14 noches de estancia en los hoteles indicados con desayuno, según itinerario
  • 15 días de coche de alquiler grupo B con kilometraje ilimitado, seguro de colisión y robo con franquicia y tasas
  • Entrada a la Laguna Azul, mascarilla de sílice (autoaplicable), toalla, 1 bebida a elegir
  • Envío de la documentación de viaje
  • Recomendaciones de cada lugar visitado basadas en nuestra experiencia directa en el destino
  • Asistencia telefónica 24/7 de emergencias en español durante todo el viaje
  • Seguro de viaje

* Precios por persona calculados en base a 2 personas en habitación doble.

No incluye

  • Todo aquello que no esté indicado en el apartado «incluye»
  • Nuestros precios no incluyen vuelos debido a las diferentes combinaciones posibles según la procedencia de nuestros viajeros. Indícanos si quieres que te incluyamos los vuelos y desde qué aeropuerto prefieres viajar para ofrecerte la mejor opción

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