Día 2: Reykjavik – Península Snæfellsnes
Por la mañana, pon rumbo hacia el noroeste para descubrir la península de Snæfellsnes, conocida como “Islandia en miniatura” por la variedad de paisajes que concentra: montañas, glaciares, playas y pequeños pueblos pesqueros.
Tras dejar atrás la capital, el paisaje se vuelve rural y aparecen las primeras montañas volcánicas. Bordeando la costa sur de la península, haz una parada en la playa Ytri Tunga, famosa por su colonia de focas que descansan sobre las rocas cuando baja la marea. Es un lugar tranquilo, ideal para disfrutar del sonido del mar y del aire puro del Atlántico.
Continúa hacia Arnarstapi, un pequeño puerto rodeado de acantilados basálticos donde anidan aves marinas, y hacia Hellnar, otro pintoresco enclave costero con vistas al glaciar Snæfellsjökull, cubierto de hielo incluso en verano. Si el día está despejado, su silueta domina el horizonte con un brillo plateado.
Sigue luego hacia Grundarfjörður para contemplar el monte Kirkjufell, uno de los perfiles más fotografiados de Islandia, especialmente junto a su pequeña cascada. Más adelante, la carretera bordea los cantos oscuros de Djúpalónssandur, una playa volcánica donde el oleaje rompe con fuerza sobre la lava petrificada.
Por la tarde, puedes acercarte a Stykkishólmur, uno de los pueblos más bonitos de Islandia, con casitas de colores y vistas a la bahía de Breiðafjörður. Su puerto y sus calles transmiten la calma de la vida junto al mar. Noche en la Península de Snæfellsnes.
Hotel: Hotel Búdir (4*) o Arnarstapi Hotel (4*)