Día 4: Oslo – Museos y arte al aire libre
Oslo es una capital acogedora y fácil de recorrer a pie, donde la historia y la modernidad conviven en armonía. Comienza la jornada en el Ayuntamiento, uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad, conocido por acoger cada año la ceremonia del Premio Nobel de la Paz. Desde allí, pasea por la avenida Karl Johans Gate hasta el Palacio Real, rodeado de jardines. A mediodía podrás presenciar el cambio de guardia, una tradición solemne que conecta pasado y presente de la monarquía noruega.
Después, dirígete al puerto y toma un barco hacia la península de Bygdøy, donde se concentran varios de los museos más fascinantes del país: el Fram, dedicado a las expediciones polares; el Kon-Tiki, con las míticas balsas de Thor Heyerdahl; el Museo Vikingo, que conserva embarcaciones originales de más de mil años, y el Museo del Pueblo Noruego, un recorrido al aire libre por la arquitectura tradicional con la célebre iglesia de madera de Gol.
Por la tarde, regresa al centro y pasea por el Parque Vigeland, un espacio escultórico único con más de doscientas figuras que representan la vida humana. Termina el día junto al agua, visitando la espectacular Ópera de Oslo, un edificio de mármol blanco que se alza junto al fiordo e invita a caminar sobre su techo para disfrutar de las vistas del puerto al atardecer. Noche en Oslo.
Hotel: Hotel Bristol (4*) o Thon Hotel Opera (4*)