Día 4: Tren a Copenhague
Después del desayuno, coge el tren hacia Copenhague. A medida que avanzas hacia el sur, los paisajes suecos se despliegan en un mosaico de bosques, lagos y pueblos pintorescos. A medida que el tren avanza, el paisaje sueco se transforma en una acuarela de lagos y campos abiertos, donde las pequeñas estaciones rurales parecen detenidas en el tiempo. La travesía del famoso puente de Öresund, que conecta ambos países, es una experiencia en sí misma.
Al llegar a la capital danesa, acomódate en tu hotel y disfruta de un primer paseo por sus calles. Copenhague es una ciudad acogedora, de espíritu libre y vanguardista, donde la arquitectura moderna convive con castillos, jardines y canales. Visita la Ny Carlsberg Glyptotek, una joya artística con esculturas y pinturas de grandes maestros, o acércate a la Marmorkirken con su cúpula monumental. Al caer la tarde, adéntrate en el emblemático parque Tívoli, el alma nostálgica de la ciudad, que cobra vida con luces, música y un ambiente festivo. Noche en Copenhague.
Hotel: Hotel Phoenix Copenhagen (4*)