Día 2: Helsinki
Helsinki es una ciudad que se descubre con calma. Comienza el día admirando la Catedral de San Nicolás, que se alza majestuosa sobre la Plaza del Senado, antes de dirigirte a la cercana Catedral Ortodoxa Uspenski, con sus cúpulas doradas y vistas panorámicas sobre el puerto. Continúa hacia la Iglesia de Temppeliaukio, excavada directamente en la roca, y al Parque Sibelius, donde las esculturas metálicas rinden homenaje al compositor. A media mañana, detente en la Plaza del Mercado (Kauppatori), donde los locales se mezclan entre puestos de salmón ahumado, bayas frescas y artesanía finlandesa. Disfruta del ambiente desde la carpa climatizada junto al mar o pasea por la avenida Esplanadi, flanqueada por boutiques y galerías de diseño.
Por la tarde, cruza en ferry a la fortaleza de Suomenlinna, Patrimonio de la Humanidad. De regreso, puedes visitar el Museo Kiasma o el Design Museum, símbolos de la modernidad finlandesa. Las principales calles comerciales, como Aleksanterinkatu o la amplia avenida Mannerheimintie, completan la panorámica urbana de Helsinki con tiendas, galerías y cafés de estilo nórdico. Cuando cae la noche, los barrios de Kamppi o Punavuori se llenan de terrazas donde la vida local se celebra al ritmo pausado del verano. Noche en Helsinki.
Hotel: Radisson Blu Plaza Hotel (4*)